domingo, 8 de marzo de 2015

Silencio culpable sobre la injustica con el nadador Pinzón

Colombia es un país especializado en romper la honra de la gente y en culpar de delitos que no han cometido a inocentes. No es de extrañar, es el país de los “falsos positivos”, de inocentes que purgan años de cárcel sin culpa alguna, como Jíbiz Hasbun el “asesino” de Galán, y de las cortes con tarifas multimillonarias para resolver pleitos a favor de quien tenga plata para pagar magistrados, como estamos viendo en estos días.
El caso del nadador Omar Andrés Pinzón es uno más, con el agravante del silencio que pesa sobre su historia por parte de la prensa. Pinzón, el mejor nadador que ha tenido Colombia, fue acusado injustamente de consumo de cocaína y metilecgonina, sancionado por dos años sin competición y despojado de las medallas adquiridas en 2012, durante los Juegos Nacionales de Cali.
Para probar su inocencia el nadador decidió apelar ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS por su sigla en francés), máxima autoridad para dirimir las controversias de deportistas. Tras varios meses de estudios, de analizar los resultados y de someter incluso al nadador a una prueba de polígrafo, el comité disciplinario de ese organismo determinó en abril del año pasado que todo se trataba de un grave error y le levantó la sanción.
Para ese tribunal internacional de deporte quedó totalmente claro que el laboratorio de Coldeportes violó la cadena de custodia a la que se deben someter las pruebas, que fueron tomadas por personal no autorizado y que se enviaron de manera inadecuada de Cali a Bogotá y dijo que o fue “error de laboratorio, una manipulación de la muestra o  una adulteración de la misma”.
Ahora Pinzón reclama a Coldeportes una indemnización millonaria y que reconozca su error y pida perdón, públicamente, por el daño que le hizo a su buen nombre, a su honra y a su carrera profesional.
Coldeportes ha respondido que la decisión del TAS no es vinculante para Colombia, que en el fondo se trata de una discusión científica, y que por tratarse de un tema disciplinario de la Federación de Natación no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido.
Y el asunto, claro, como no se trata de las caderas de Shakira, del meñique de James Rodríguez o del ligamento anterior cruzado de Radamel Falcao no ha merecido la repercusión que debería en la prensa colombiana.
Así paga este país a un muchacho que viene esforzándose desde que tenía tres años en ser un deportista ejemplar, en una sociedad necesitada de gente con méritos como los de Pinzón en los que debería mirarse su juventud y no en el mundo de narcos y de paraísos de tetas de las telenovelas de consumo diario en nuestra televisión.


No hay comentarios:

Publicar un comentario