Colombia no tiene remedio y las elecciones de hoy así lo
demuestran. Mayoritariamente la gente votó por Óscar Iván Zuluaga y eso retrata
de cuerpo entero al colombiano pendenciero y vengativo. Con un matiz, claro, la
alta abstención y el voto en blanco debería hacer pensar a quien se siente en
la silla presidencial sobre el descreimiento y escepticismo de mucha gente en
este país con la clase política. No le importará y este país seguirá al garete,
mal si gana Juan Manuel Santos en segunda vuelta y de horror si el ganador es
Zuluaga.
Después de una campaña sucia como no se había visto en
este país, un títere del político más pendenciero, manipulador y peligroso de
la vida pública en muchos años se frota las manos viéndose ya presidente y
reinstalando las malas mañas de todos conocidas de su jefe…, si los electores
en segunda vuelta no lo impiden.
Con Oscar Iván Zuluaga, si supera a Santos, veremos el
servilismo, la obsecuencia y las lamidas de suelo por donde pisen las alpagatas
paisas del creador de las Convivir. Volverá el estilo ramplón del los
diminutivos, las siniestras visitas de delincuentes a la casa de Nariño, las
chuzadas de los servicios de inteligencia, la entrega del territorio a las
mineras inescrupulosas, el nepotismo favorecedor de negocios oscuros, el enriquecimiento
ilícito, la acumulación de cadáveres de falsos positivos. ¡Así que es esto lo
que le gusta a la mayoría de los colombianos! ¡Qué asco! Y que horror. Habrá
que votar con la nariz tapada por Santos en la segunda vuelta y hacer todo lo
que esté a nuestro alcance para evitar que se repita ese desastre.