domingo, 25 de mayo de 2014

Ante la segunda vuelta de las presidenciales colombianas

Colombia no tiene remedio y las elecciones de hoy así lo demuestran. Mayoritariamente la gente votó por Óscar Iván Zuluaga y eso retrata de cuerpo entero al colombiano pendenciero y vengativo. Con un matiz, claro, la alta abstención y el voto en blanco debería hacer pensar a quien se siente en la silla presidencial sobre el descreimiento y escepticismo de mucha gente en este país con la clase política. No le importará y este país seguirá al garete, mal si gana Juan Manuel Santos en segunda vuelta y de horror si el ganador es Zuluaga.
Después de una campaña sucia como no se había visto en este país, un títere del político más pendenciero, manipulador y peligroso de la vida pública en muchos años se frota las manos viéndose ya presidente y reinstalando las malas mañas de todos conocidas de su jefe…, si los electores en segunda vuelta no lo impiden.

Con Oscar Iván Zuluaga, si supera a Santos, veremos el servilismo, la obsecuencia y las lamidas de suelo por donde pisen las alpagatas paisas del creador de las Convivir. Volverá el estilo ramplón del los diminutivos, las siniestras visitas de delincuentes a la casa de Nariño, las chuzadas de los servicios de inteligencia, la entrega del territorio a las mineras inescrupulosas, el nepotismo favorecedor de negocios oscuros, el enriquecimiento ilícito, la acumulación de cadáveres de falsos positivos. ¡Así que es esto lo que le gusta a la mayoría de los colombianos! ¡Qué asco! Y que horror. Habrá que votar con la nariz tapada por Santos en la segunda vuelta y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que se repita ese desastre.

martes, 6 de mayo de 2014

Elegir al menos malo

¡Qué desgracia la de Colombia! Ahora resulta que tenemos que votar por el mal menor. En lugar de votar por una persona con ideas para el bien común, hay que hacer malabares según vayan las encuestas para decidir el voto. Aunque la verdad es que no había mucho donde escoger: cuatro de los candidatos son hijos del mismo papá y la única que no era hija nos resultó en estos días novia. Yo hice propaganda al voto en blanco y sigo pensando que es una opción válida para castigar a candidatos que no nos representen; pero ante el panorama electoral de los colombianos en la presente campaña para elegir presidente, resulta que el voto en blanco es casi un suicidio a la vista de la escalada del muñeco uribista en las encuestas. Qué peligro el regreso de los falsos positivos, de las chuzadas a periodistas desafectos y enemigos políticos, del nepotismo con los negocios de Tom y Jerry, de la manipulación de la justicia, de la probable manguala en el Congreso para buscar una Constituyente que eternice a Puñaleto en el poder; qué peligro la vuelta de la-confianza-inversionista-de-yo-me-le-abro-de-piernas-y-haga-usted-con-los-recursos-lo-que-quiera. Y qué pereza también. Qué pereza el regreso de los diminutivos, qu pereza ﷽﷽ regreso de los diminutivos, queto el Congreso para vuscar istas desafectos y enemigos polalada del muñeco uribista ené pereza aplazar el gustico, que nos rompan la cara, marica; que vuelva el sonsonete de los tres huevitos, que vuelva la encrucijada en el alma, el tinto a caballo, la mulerita, el sombrero aguadeño, las abarcas de apóstol… y los doce apóstoles, y --sobre todas esas cosas ya de por si graves unas, inquietantes otras y aburridoras las demás-- qué horror que en nombre de la-seguridad-democrática (otro sonsonete que no sirvió para un carajo) se pongan en peligro las libertades individuales, práctica tan querida por el redentor de la patria.
Qué triste pues, tener que pensar en Santos como el mal menor. Con ese lastre de fracasos que arrastra su gobierno. Con esa paz anunciada para nueve meses y que hoy tiene pinta de parto de los montes, con esa justicia que fue incapaz de reformar, con esa sanidad sumida en el caos y la desatención, con esa educación a niveles africanos, con esas infraestructuras deleznables, con esos índices de desigualdad y pobreza y con esas compañías tan malas con las que anda: los Name, Ñoño Elías, Musa Besaile, Gerlein y demás angelitos de su bancada en el Congreso. Elijamos entonces entre el cáncer de páncreas y el infarto de miocardio. Conozco gente que ha sobrevivido a ambos males más de cuatro años, por qué no lo vamos a lograr nosotros, la cuestión es saber qué es lo menos malo. Así que lo que tenemos delante no es una elección sino una lotería. Como el baloto, el chance o el cafeterito.