lunes, 9 de enero de 2012

La historia se repite



Decía el sociólogo Mauro Torres por allá en la década de los años 1970 a propósito de Colombia y de sus gentes:“Hoy vivimos de asombro en asombro, boquiabiertos, divisando marea tras marea, en este piélago de desastres: ¿Será posible un año peor?, nos preguntamos alelados, ¿será posible un gobierno más inútil y nefasto?, nos decimos, ¿será posible? Y todos sabemos, allá en el misterioso telar de nuestro cerebro que cuanto vendrá será peor indudablemente…” Y en esas seguimos. ¡Qué tal que Torres hubiese visto en una bola de cristal lo que fueron los siguientes treinta años en Colombia!

Empieza un nuevo año y vemos como la historia se repite: nada más comenzar 2012, un “paro armado” de los paramilitares en protesta por la muerte de uno de sus cabecillas ha logrado, sin disparar un solo tiro, paralizar ciudades y pueblos a lo largo de la costa atlántica colombiana, incluida entre estas ciudades una capital de departamento, Santa Marta.

Al terror impuesto por Pablo Escobar, los años 1980, siguió el del cartel de Cali, a éste el cartel del Norte del Valle y luego los paramilitares. Álvaro Uribe engatusó a los colombianos haciéndoles creer que la seguridad democrática había puesto final al conflicto y que los paramilitares habían sido metidos en cintura, que las AUC se había desmovilizado y hoy lo que vemos es que todo aquello fue una gran farsa. Los delincuentes comandados por Mancuso, Castaño, Jorge 40, Don Berna, etc., participaron en una pantomima de impunidad que, bajo la cobertura de la Ley de Justicia y Paz, los deja ungidos de inocencia y dispuestos a delinquir bajo una nueva máscara.

Ahora se llaman bacrim pero siguen siendo los paramilitares de los tiempos de Uribe con el agravante que ya no tienen un mando unificado y cada una de las bandas actúa como rueda suelta. Nos esperan años de lucha entre Rastrojos, Paisas, Urabeños, etc. por rutas de narcotráfico, y de muertes de ciudadanos inocentes que se resistan a la extorsión. ¡Y ahora Uribe, que hasta recibió paras en la Casa de Nari pide a Santos que los bombardeé!

La raíz de este mal es la droga, la cocaína, que los colombianos recibieron complacientes en su territorio. “Esta platica –decían en los años 70—le viene muy bien al país. El problema es de los gringos que son unos viciosos”. ¿Y hoy quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién erradica esta fuente de todos estos males del país? Pueden matar, detener o extraditar a los jefes de las bacrim, ya aparecerán otros. El fenómeno lo venimos viendo desde hace ya tres décadas.

El gobierno puede seguir lanzando las campanas al viento con el crecimiento del país al 7,5 por ciento. En Colombia el principal bien de los seres humanos, la vida, seguirá valiendo muy poquito. Y es que, volviendo al sociólogo Mauro Torres, “…en la psicología de los pueblos hasta el sufrimiento alcanza enigmáticos atractivos aberrantes”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario