martes, 6 de diciembre de 2011

Negritud e hipocresía



 Las fotos de dos empleadas negras como un par de floreros en casa de unas señoras ricas de Colombia ha desatado una polvareda en Internet. La revista española Hola hizo el reportaje gráfico que hoy es motivo de una polémica hipócrita a ambos lados del Atlántico, en España y en Colombia.

Para empezar habría que dar por sentado que Colombia es un país racista en donde estas cosas son “de lo más natural”. ¿Cuántos presidentes negros ha tenido el país? ¿Cuántos generales negros hay en su ejército? ¿Cuántos obispos negros en su iglesia católica? ¿Cuántos hombres de empresa o finanzas negros? ¿Cuántos negros son miembros de los clubes sociales colombianos? ¿Cuántos editores, conductores de programas o directores negros hay en su medios de comunicación?

En 1991, el país reformó su Constitución presionado por el narcotráfico y llenó con ello el Estado de elefantes blancos como la Comisión Nacional de Televisión, el Consejo General del Poder Judicial, las Corporaciones Autónomas Regionales y un largo etcétera de entes destinados a chupar del presupuesto y alimentar la corrupción; y en aquel árbol de Navidad de Pablo Escobar se puso en la copa la brillante estrella de la “no extradición” (a Estados Unidos) y, entre todas las guirnaldas, globitos de colores, escarcha y espumillón los negros colombianos dejaron de ser tal cosa y pasaron a ser “afrodescendientes”.  Así saldaba el país la deuda de siglos con la comunidad negra.

En este contexto la polémica de hoy es hipócrita por parte de la prensa colombiana, la prensa socialista española, la señora caleña y el fotógrafo de Hola. Irónicamente los únicos que no parece tener vela en este entierro son los agraviados, es decir, los negros.

Es hipócrita que se rasgue las vestiduras una prensa en donde no hay, en un cargo de responsabilidad, ni un sólo negro. A mayor abundamiento: el presidente de uno de los dos canales de televisión más importantes del país dijo hace años (en privado, por supuesto) que sólo quería mujeres jóvenes y rubias para sus noticieros.

Es hipócrita que se rasgue las vestiduras la prensa socialista española (la única que se ocupa de estos asuntos) porque los socialistas españoles, que en lo macro denigran de los ricos y sus alardes clasistas, en la distancia corta babean, lubrican y aúllan cuando están en casa de un multimillonario. Véase sino el siguiente ejemplo de reportaje del muy socialista Canal Cuatro en casa de un rico colombiano:
Y no está de más recordar que Felipe González no tiene empacho en posar de descamisado en los mítines de su partido siendo asesor del hombre más rico del mundo.

Es hipócrita la señora rica de Cali diciendo que dejó poner a las dos negras de aquella guisa porque las quiere tanto que les da trabajo. (Habla en 'La W' Rosa Haluf de Castro, una de las protagonistas de la polémica).

Y es hipócrita el fotógrafo de Hola que dice haber puesto a las dos negras de fondo porque le sirvieron muy bien el café. ¿Cuándo salen los empleados filipinos del la reina del papel cuché en España cada vez que hacen un reportaje en su casa?

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