Cuenta Dasso Saldívar en su extraordinaria biografía de García Márquez que, siendo periodista en La Habana, el futuro Nobel de Literatura colombiano acudió a visitar y pedir opinión de Félix B. Caignet sobre un proyecto que le rondaba en la cabeza hacía años. El viejo maestro de libretistas de radio le dio varios consejos al joven periodista y, entre ellos, uno muy útil a tener en cuenta por los periodistas colombianos de hoy en día. “La licencia del hipérbaton no siempre se aviene con la felicidad de la narración, por lo que el autor y el lector encontrarán en cada párrafo frases incómodas, estorbosas, sobre las que deseamos pasar como esquivándolas”. Caignet le dijo a García Márquez que cuando esto ocurriese no quedaba más remedio que colocar las frases según el orden riguroso de la sintaxis castellana y que los complementos circunstanciales hay que colocarlos de menor a mayor según su número de palabras. Por ejemplo, que no debe escribirse “en casa de María, ayer”, sino “ayer en casa de María”.
Todo esto viene a cuento por la odiosa costumbre de los periodistas de radio y televisión colombiana en el lid de cuyas redacciones se viola sistemáticamente un principio tan básico como es el de respetar el orden de sujeto, verbo y predicado cuando se arma una frase para contar algo; y más cuando se debe mantener claridad y sencillez como es en una crónica periodística. Aquí va un ejemplo de cómo se redacta una noticia en Colombia:
“Muerta por una avalancha de tierra, caída a raíz de las lluvias precipitadas en Antioquia, quedó Margarita López”. Pero en qué facultad de periodismo les han enseñado esta burrada, ¡por Dios!
Los vicios que uno encuentra son muchos y aquí los iremos sacando periódicamente pero, por hoy, sólo quiero referirme a tres muy destacados. Después del que ya hemos visto, otro es la muletilla cansina, aburridora, exasperante según la cual todo en Colombia, para los periodistas, se presenta. Se presentan los crímenes, se presentan los accidentes de tráfico, se presentan las tormentas, se presentan las huelgas, se presentan los reinados de belleza. Así se redacta en Colombia:
“Una tragedia de grandes proporciones se presentó al desbordarse el río tal en tal parte, etc. etc.” ¿No conocen otro verbo? ¿No tienen otra manera de redactar?
Y, por último, un llamamiento de atención sobre un vicio importado de España por un locutor de la emisora de Caracol La W. Resulta que este señor a quien, por cierto, le hace mucha gracia el uso peninsular de la doble preposición está imponiendo aquello tan bonito de ir a por. “Colombia va a por el título”, dice el locutor en cuestión. Pues bien, no contento con esta pendejada le ha dado por enredarse con el laísmo y el loísmo uno de los vicios de la lengua que mejor evitamos los latinoamericanos. Esto lo reconocen hasta los españoles cultos, que ya es mucho decir. En Valladolid, ciudad española que tiene fama de ser el lugar en donde mejor se habla nuestro idioma dicen: “Encontré a María y la dije que estaba muy guapa” y esta es otra de las bellezas que está imponiendo por las mañanas en la radio colombiana el locutor de La W quien, como decían los padres paisas hace años, debería jugar más bien con tierra y un palito y no con el idioma.
Para quienes hayan tenido la paciencia de llegar en su lectura hasta aquí, les digo que el mamotreto que García Márquez llevó para pedir la opinión de Félix B. Caignet se titulaba “La Casa” y era el embrión de “Cien años de Soledad”.
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